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La energía de los alimentos

Resulta interesante destacar que mientras que la dietética occidental pone énfasis en los nutrientes que poseen los alimentos, la oriental lo hace en relación a sus aspectos energéticos. Ya a principios del siglo XX Albert Einstein decía en su famosa teoría de la relatividad que la materia es energía y viceversa.

Según la milenaria tradición china el universo está formado por cinco elementos que no deben entenderse como sustancias físicas, sino como diferentes estados de organización de la energía vital o chi. (El fuego, la tierra, el metal, el agua y la madera.) Estos elementos forman parte de un ciclo energético en constante movimiento. Desde la mirada occidental parece complejo entender cuestiones energéticas asociadas al universo ya que las ciencias no proporcionan demasiados soportes científicos a estos fenómenos. Sin embargo, cualquiera puede comprobar por ejemplo como las plantas toman energía del sol (fuego), el (agua), los aportes orgánicos del suelo (tierra) y los minerales (metal) y lo transforman a su vez en fibras (madera), las que a su vez pueden volver a generar (fuego) abriendo un nuevo ciclo energético. Si todo el universo está gobernado por estos estados de organización de energía, los alimentos e incluso los seres humanos estamos alineados con tal fenómeno. Observando el nacimiento y desarrollo de los vegetales podemos verificar diferentes estadíos evolutivos y energéticos de gran importancia para aprovechar en nuestra alimentación.

 

El ciclo de crecimiento de un vegetal lo pordríamos definir de la siguiente manera:

  1. Germinación o brotación
  2. Floración
  3. Fructificación
  4. Marchitamiento (semilla)
  5. Latencia

Estas etapas se corresponden a su vez con diferentes estaciones climáticas y energéticas. Para lograr armonía en nuestro cuerpo es importante alinear lo que comemos con la estación en la que nos encontremos. Consumir productos pertenecientes al verano o clima tropical en invierno puede ser contraproducente. Al incorporarlos a nuestro organismo, incorporamos una información energética érronea, ya que estarían indicando vasodilatación cuando en realidad correspondería contracción. Tal como decíamos previamente, cada etapa se corresponde con un estado energético diferente y de esta forma, con un elemento del universo diferente. La germinación o brotación, coincidente con la primavera y el color verde, define un estado energético ascendente, centrífugo que se lo llama "madera". A este primer estadio le sigue otro de mayor expansión, donde tiene lugar el ensanchamiento y dilatación de las hojas, y una energía vibracional muy elevada. Su máxima expresión se alcanza con la floración. A este estado se lo denomina "fuego" y se da cuando la luz del sol asimilada por las hojas se transforma en color en sus flores. El fuego se ubica en el verano, se lo identifica con el color rojo y su estado energético es típicamente expansivo. Al final de esta estación, la flor se cierra sobre sí misma y la energía comienza a materializarse, condensándose en el fruto. Con la fructificación, la planta concibe la obra de creación máxima. Es el inicio de la etapa "tierra", donde a partir del marchitamiento progresivo la energía se hace cada vez más concentrada o centrípeta. Se asocia al final del verano con el color amarillo. Este estado energético no coincide con ninguna de las estaciones climáticas sino que corresponde con una estación energética conocida como "entre estaciones", que abarca el fin del verano y el comienzo del otoño. Entrado el otoño la materia continúa su proceso de contracción. Las hojas y frutos caen y se abren hasta la aparición de la semilla, que es el principio no activo que por su concentración puede subsistir más tiempo. Las raíces acumulan nutrientes para soportar el invierno yendo hacia lo profundo. Por eso este rol en algunos vegetales lo representa la raíz. La energía en este estadío es fuertemente descendente, materializada y profunda. Se la reconoce como "metal" y su color es el blanco. El invierno llama al recogimiento. Sólo lo subterráneo que ha sabido almacenar lo necesario puede resistir y renacer. Se trata de una etapa energética de latencia. Con la llegada del invierno la energía parece detenerse, demorarse. Las semillas se van despojando de sus cubiertas inhibitorias. Su elemento característico es el "agua" que si bien es fluida, tiende a estancarse. Es un estado energético neutro de equilibrio dinámico que puede desequilibrarse con el cambio de las condiciones externas pasado a vapor o a hielo facilmente.

Alimentación armónica

Una alimentación armónica y equilibrada es aquella que respeta los ciclos universales energéticos. Esto implicaría por ejemplo, comer vegetales en estado de germinación en primavera, en floración en verano, en fructificación en entre-estaciones, en marchitamiento en otoño y en latencia en invierno. Expandiendo este concepto a otros alimentos podríamos resumir a modo de sugerencia lo siguiente:

Primavera/ Germinación/ Elemento madera 

Sabor: Acido-agrio

Cereales: Trigo, centeno, cebada, avena

Vegetales: Hojas verdes, finas, brotes (1er estadío vegetativo); cebollín; puerro; perejil; trifolio; llantén; carqueja; brócoli; repollo; espinaca

Legumbres: Lentejas, mungo

Carnes: Aves; pollo; gallina

Frutas: Cítricas

Pescados: Mejillón; ostras; almejas

  Verano/ Floración/ Elemento fuego

Sabor: Amargo

Cereales: Maíz colorado

Vegetales: De hoja ancha, sabor amargo; radicheta, acelga, hakussai; coles; achicoria; lechuga; escarola; mostaza; cerraje; diente de león

Legumbres: Porotos colorados

Carnes: Cordero, oveja

Frutas: Frutilla, granada, frambuesa, mora

Pescados: Langosta, pulpo, calamar, anguila

Entre-estaciones/ Fructificación/ Elemento tierra

Sabor: Dulce, insípido

Cereales: Mijo, amarantus, quinoa, maíz, arroz

Vegetales: Zapallo, calabaza, zapallito, cebolla, repollo, berenjena, tomate, palta, ajo

Legumbres: Garbanzos, tape

Carnes: Vaca

Frutas: Durazno, damasco, melón, manzanas, coco, banana

Pescados: Atún, merluza, salmón, bacalao

Otoño/ Marchitamiento/ Elemento metal

Sabor: Picante, acre

Cereales: Arroz, quinoa

Vegetales: Raíces largas, profundas-picantes, bardana, salsifí, rábano negro, chirivías, zanahoria, jengibre, rábano daikón, lotus, mandioca, kudzu, cebolla, albahaca

Legumbres: Soja, lupinos blancos

Carnes: Caballo

Frutas: Peras, guindas, cerezas, mandarina

Pescados: Sardinas, anchoas, cornalitos, grillas

Invierno/ Latencia/ Elemento agua

Sabor: Salado

Cereales: Trigo sarraceno

Vegetales: Remolacha, batata, papa, ñame, nabo redondo, daikón, rabanito, berenjena, algas marinas, raíz de hinojo, espárrago, berro, acelga, apio, pepino

Legumbres: Todas, especialmente el aduki, negros, pinto

Carnes: Cerdo

Frutas: Sandía, uvas, papaya, melón

Pescados: peces de agua dulce (carpas, bagre, pejerrey)

 

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