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Resulta
interesante destacar que mientras que la dietética
occidental pone énfasis en los nutrientes que poseen
los alimentos, la oriental lo hace en relación
a sus aspectos energéticos. Ya a principios del
siglo XX Albert Einstein decía en su famosa teoría
de la relatividad que la materia es energía y viceversa.
Según
la milenaria tradición china el universo está
formado por cinco elementos que no deben entenderse como
sustancias físicas, sino como diferentes estados
de organización de la energía vital o chi.
(El fuego, la tierra, el metal, el agua y la madera.)
Estos elementos forman parte de un ciclo energético
en constante movimiento. Desde la mirada occidental parece
complejo entender cuestiones energéticas asociadas
al universo ya que las ciencias no proporcionan demasiados
soportes científicos a estos fenómenos.
Sin embargo, cualquiera puede comprobar por ejemplo como
las plantas toman energía del sol (fuego), el (agua),
los aportes orgánicos del suelo (tierra) y los
minerales (metal) y lo transforman a su vez en fibras
(madera), las que a su vez pueden volver a generar (fuego)
abriendo un nuevo ciclo energético. Si todo el
universo está gobernado por estos estados de organización
de energía, los alimentos e incluso los seres humanos
estamos alineados con tal fenómeno. Observando
el nacimiento y desarrollo de los vegetales podemos verificar
diferentes estadíos evolutivos y energéticos
de gran importancia para aprovechar en nuestra alimentación.
El
ciclo de crecimiento de un vegetal lo pordríamos
definir de la siguiente manera:
- Germinación
o brotación
- Floración
- Fructificación
- Marchitamiento
(semilla)
- Latencia
Estas
etapas se corresponden a su vez con diferentes estaciones
climáticas y energéticas. Para lograr armonía
en nuestro cuerpo es importante alinear lo que comemos
con la estación en la que nos encontremos. Consumir
productos pertenecientes al verano o clima tropical en
invierno puede ser contraproducente. Al incorporarlos
a nuestro organismo, incorporamos una información
energética érronea, ya que estarían
indicando vasodilatación cuando en realidad correspondería
contracción. Tal como decíamos previamente,
cada etapa se corresponde con un estado energético
diferente y de esta forma, con un elemento del universo
diferente. La germinación o brotación,
coincidente con la primavera y el color verde, define
un estado energético ascendente, centrífugo
que se lo llama "madera". A
este primer estadio le sigue otro de mayor expansión,
donde tiene lugar el ensanchamiento y dilatación
de las hojas, y una energía vibracional muy elevada.
Su máxima expresión se alcanza con la floración.
A este estado se lo denomina "fuego"
y se da cuando la luz del sol asimilada por las hojas
se transforma en color en sus flores. El fuego se ubica
en el verano, se lo identifica con el color rojo y su
estado energético es típicamente expansivo.
Al final de esta estación, la flor se cierra sobre
sí misma y la energía comienza a materializarse,
condensándose en el fruto. Con la fructificación,
la planta concibe la obra de creación máxima.
Es el inicio de la etapa "tierra",
donde a partir del marchitamiento progresivo la energía
se hace cada vez más concentrada o centrípeta.
Se asocia al final del verano con el color amarillo. Este
estado energético no coincide con ninguna de las
estaciones climáticas sino que corresponde con
una estación energética conocida como "entre
estaciones", que abarca el fin del verano y el comienzo
del otoño. Entrado el otoño la materia continúa
su proceso de contracción. Las hojas y frutos caen
y se abren hasta la aparición de la semilla,
que es el principio no activo que por su concentración
puede subsistir más tiempo. Las raíces acumulan
nutrientes para soportar el invierno yendo hacia lo profundo.
Por eso este rol en algunos vegetales lo representa la
raíz. La energía en este estadío
es fuertemente descendente, materializada y profunda.
Se la reconoce como "metal"
y su color es el blanco. El invierno llama al recogimiento.
Sólo lo subterráneo que ha sabido almacenar
lo necesario puede resistir y renacer. Se trata de una
etapa energética de latencia. Con la llegada
del invierno la energía parece detenerse, demorarse.
Las semillas se van despojando de sus cubiertas inhibitorias.
Su elemento característico es el "agua"
que si bien es fluida, tiende a estancarse. Es un estado
energético neutro de equilibrio dinámico
que puede desequilibrarse con el cambio de las condiciones
externas pasado a vapor o a hielo facilmente.
Alimentación
armónica
Una
alimentación armónica y equilibrada es aquella
que respeta los ciclos universales energéticos.
Esto implicaría por ejemplo, comer vegetales en
estado de germinación en primavera, en floración
en verano, en fructificación en entre-estaciones,
en marchitamiento en otoño y en latencia en invierno.
Expandiendo este concepto a otros alimentos podríamos
resumir a modo de sugerencia lo siguiente:
Primavera/ Germinación/ Elemento madera |
Sabor:
Acido-agrio
Cereales:
Trigo, centeno, cebada, avena
Vegetales:
Hojas verdes, finas, brotes (1er estadío
vegetativo); cebollín; puerro; perejil;
trifolio; llantén; carqueja; brócoli;
repollo; espinaca
Legumbres:
Lentejas, mungo
Carnes:
Aves; pollo; gallina
Frutas:
Cítricas
Pescados:
Mejillón; ostras; almejas
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Verano/ Floración/ Elemento fuego |
Sabor:
Amargo
Cereales:
Maíz colorado
Vegetales:
De hoja ancha, sabor amargo; radicheta, acelga,
hakussai; coles; achicoria; lechuga; escarola;
mostaza; cerraje; diente de león
Legumbres:
Porotos colorados
Carnes:
Cordero, oveja
Frutas:
Frutilla, granada, frambuesa, mora
Pescados:
Langosta, pulpo, calamar, anguila
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Entre-estaciones/ Fructificación/ Elemento
tierra |
Sabor:
Dulce, insípido
Cereales:
Mijo, amarantus, quinoa, maíz, arroz
Vegetales:
Zapallo, calabaza, zapallito, cebolla, repollo,
berenjena, tomate, palta, ajo
Legumbres:
Garbanzos, tape
Carnes:
Vaca
Frutas:
Durazno, damasco, melón, manzanas, coco,
banana
Pescados:
Atún, merluza, salmón, bacalao
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Otoño/ Marchitamiento/ Elemento metal |
Sabor:
Picante, acre
Cereales:
Arroz, quinoa
Vegetales:
Raíces largas, profundas-picantes, bardana,
salsifí, rábano negro, chirivías,
zanahoria, jengibre, rábano daikón,
lotus, mandioca, kudzu, cebolla, albahaca
Legumbres:
Soja, lupinos blancos
Carnes:
Caballo
Frutas:
Peras, guindas, cerezas, mandarina
Pescados:
Sardinas, anchoas, cornalitos, grillas
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Invierno/
Latencia/ Elemento agua |
Sabor:
Salado
Cereales:
Trigo sarraceno
Vegetales:
Remolacha, batata, papa, ñame, nabo redondo,
daikón, rabanito, berenjena, algas marinas,
raíz de hinojo, espárrago, berro,
acelga, apio, pepino
Legumbres:
Todas, especialmente el aduki, negros, pinto
Carnes:
Cerdo
Frutas:
Sandía, uvas, papaya, melón
Pescados:
peces de agua dulce (carpas, bagre, pejerrey)
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