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El descubrimiento del propósito

“Una tarde de verano salí a navegar en mi pequeño velero por las aguas del Río de la Plata como de costumbre, con intenciones de pasar un momento placentero y recreativo después de una semana de fuertes presiones. La mañana se presentaba apacible aunque el pronóstico no parecía demasiado alentador. La embarcación estaba en perfectas condiciones a excepción de mi compás, que por momentos parecía trabarse en un punto fijo de la Rosa de los Vientos, quizás como consecuencia de la filtración de agua que se podía ver en su interior. Sin embargo tenía las cartas náuticas que contenían toda la información de esa región, disponía de prismáticos que me facilitaban la visual del boyado del canal Mitre a kilómetros de distancia y de las costas más cercanas, y el equipo de comunicaciones (VHF) que me permitiría eventualmente solicitar auxilio en caso de ser necesario. Todo parecía estar bajo control, o por lo menos eso creía... De pronto hacia el oeste divise las típicas nubes negras del famoso Pampero, fenómeno meteorológico que avecinaba una posible tormenta. Sin embargo esto pareció no generarme una gran preocupación ya que en breve emprendería el regreso… Antes de hacerlo decidí fondear por unos instantes frente las costas del barrio de San Isidro mientras disfrutaba de los últimos rayos de sol de la jornada. Fué así como sin darme cuenta me quedé profundamente dormido. De repente un impresionante trueno me despertó y cuando abrí los ojos me di cuenta de que estaba en medio de una feroz tormenta. La fuerza de los vientos del oeste se incrementaba exponencialmente, y la cortina de lluvia se desplazaba tan rápido que en un par de minutos se encontró sobre mí. La visibilidad era de solo unos pocos metros así que de inmediato abrí las cartas náuticas, tomé mis prismáticos y encendí el motor para emprender el regreso. Sin embargo sin visibilidad y con el compás en malas condiciones solo pude tomar conciencia de que realmente estaba perdido. Me quedaba un último recurso: Pedir ayuda por radio y así lo hice. Con la ayuda de Prefectura pude establecer con dificultad mi posición aproximada lo que me permitió marcar ese valioso punto en la carta. Ahora todo parecía sencillo… - me decía; estoy en este punto de la carta, tengo que llegar a este otro y este sería el rumbo a seguir para regresar a salvo al embarcadero. Por un instante sentí un gran alivio aunque al poco tiempo me di cuenta que sin mi compás no habría forma de seguir rumbo alguno…” - Idea extraída del libro de Enrique Mariscal: “El arte de navegar por la vida”


Algunas cosas importantes podríamos rescatar de esta metáfora…


En la navegación náutica como en la navegación por la vida, no podemos evitar ser sorprendidos por alguna tormenta de vez en cuando, ya que por más que intentemos controlar lo que sucederá, el clima se presentará siempre incierto y cambiante. En esos momentos de poco sirve contar con la ayuda del VHF(consejos del entorno cercano), de las cartas náuticas (los paradigmas sociales que establecen las referencias seguras) o los prismáticos (la visión de metas y objetivos) sino contamos con un compás personal que marque correctamente nuestro norte verdadero. Esta dirección provendrá de las profundidades de nuestra propia conciencia en forma de susurro, por lo que será necesario aprender a silenciar el ruido proveniente del mundo externo para que la escucha sea efectiva.

En el mundo cambiante y turbulento en que vivimos se hace cada vez más imprescindible contar con la asistencia de ese valioso instrumento. Con su ayuda estaremos en mejores condiciones para contrarrestar la deriva generada por las corrientes que se mueven debajo de nuestros pies (la inercia de lo conocido y aceptado), el accionar de los vientos que nos empujan a rumbos predeterminados (las opiniones e intereses de los demás) y el choque con las enormes olas que nos sorprenden en todas direcciones (los cambios imprevistos). .

La brújula interior y el sentido de la vida

Numerosos pensadores, escritores, filósofos y líderes espirituales de distintas épocas, culturas y religiones parecen converger en la idea de que la brújula para navegar eficazmente por la vida guarda una estrecha relación con el descubrimiento de un sentido o propósito trascendente por el cual vivir. Vivir de acuerdo a este propósito sería la clave para alcanzar la auto-realización y la plenitud como seres humanos. Existe una pregunta que resulta particularmente interesante tener en cuenta para ingresar en la exploración de este sentido: ¿Para qué vivo? ; pregunta que se encuentra a su vez ligada a otra pregunta existencial que nos ha acompañado a lo largo de nuestras vidas: ¿Quién soy? Mientras que la última pregunta nos puede llevar en un recorrido hacia el pasado, la respuesta a la pregunta del "para qué vivir" nos proyecta directamente hacia el futuro tal lo haría el norte de nuestra metafórica brújula.

A partir del estudio de personalidades relevantes de todos los tiempos como Jesucristo, Einstein, la Madre Teresa de Calcuta, Buda, Miguel Angel, Copérnico, Ghandi, y Luther King, vemos como la vida para algunos pareciera adquirir un sentido trascendente en la historia de la humanidad. Sin embargo este "sentido" no estaría restringido a solo unos pocos. De acuerdo a lo que sostienen pensadores de lo más diversos como Viktor Frankl (creador de la logoterapia), William Ellery Channing (sacerdote reformador social del siglo XIX), George Bernard Shaw (premio Nobel de literatura en 1925), Deepak Chopra (filósofo y líder espiritual del siglo XXI) y el mismo Aristóteles en la antigua Grecia, todo ser humano tiene un propósito de existencia trascendente y una tarea por desarrollar asociada al mismo. De una u otra manera estos pensadores nos intentan decir además que cada persona cuenta con al menos un talento único y una forma particular de expresarlo que nadie más en el mundo tiene. El identificar ese talento representa la vía regia hacia el descubrimiento de ese sentido. Cuando logramos aprovechar esos “talentos únicos” que se gestaron como consecuencia de una historia única y personal, para responder a las necesidades únicas de otras personas, podemos ingresar en un ámbito de abundancia sin límites… Esta abundancia sin límites se manifiesta en todas las áreas de nuestra vida y es consecuencia directa de utilizar ese don que Dios ha puesto en nosotros para beneficio de los demás. Ese don define en cierta forma el propósito de nuestra vida o como muchos lo llaman… nuestro norte verdadero o misión personal.

"Todo ser humano tiene una tarea que realizar, deberes que cumplir e influencias que ejercer, que le pertenecen de forma singular y que solo su propia conciencia le puede enseñar..." W. Channing

“Donde los talentos y las necesidades del mundo se cruzan, ahí está vuestra vocación..." Aristóteles

“Esta es la verdadera alegría de la vida, el ser utilizado para un propósito que tú mismo reconoces como poderoso …ser una fuerza de la naturaleza en lugar de un pequeño, febril y egoísta, guiñapo de aflicciones y rencores que se queja todo el tiempo de que el mundo no se dedica a hacerlo feliz..." G.B. Shaw

Para comprender los alcances de la pregunta "para qué vivo" resulta interesante reflexionar en relación a cuáles pueden ser las consecuencias más frecuentes de navegar por la vida sin la guía auto-referente de esta valiosa brújula interior, propósito trascendental o misión personal

Tendemos a culpar y acusar a los demás en un intento por justificar nuestra disonancia interior (deseos/sueños – decisiones/acciones).
Guiamos nuestras acciones por las opiniones e influencias del entorno, en lugar de desarrollar nuestro verdadero potencial.
Nos conducimos según el pensamiento comparativo y la mentalidad pierde/gana.
Imponemos nuestros motivos a las acciones de los demás.
Pensamos acerca de las virtudes y debilidades de los demás en función de cómo nos afectan.
Capacitamos a sus debilidades para que nos controlen.
Caemos en la fantasía del rescate.
Creemos que los motivos de nuestros problemas son siempre externos y que la resolución de los mismos depende también del exterior.

Asimismo podríamos enumerar algunos de los beneficios a nuestro alcance de seguir su norte verdadero

Nos genera una poderosa motivación personal que nos fortalece para enfrentar los obstáculos que nos encontraremos en nuestro camino.
Nos proporciona un plan de acción que nos sirve de guía en todo momento.
Nos permite desarrollar lo mejor de nosotros mismos y de esta forma alcanzar resultados extraordinarios.
Nos permite conectar nuestro corazón con nuestra mente.
Nos proporciona paz interior al momento de tomar decisiones.
Nos permite corregir el rumbo de forma segura, cuando nos enfrentamos a tormentas y situaciones de confusión.
Nos conduce hacia la felicidad y la calidad de vida
Nos ayuda a establecer quién queremos ser, para que podamos hacer lo que debemos hacer y de esta forma, tener lo que queremos tener.

Indagar en relación a nuestro propósito puede requerir hacer un trazado auto-biográfico que en cierta manera dé cuenta de para qué estamos en este presente. No es tan importante en esta instancia preguntarnos por qué nos paso lo que nos pasó, lo que podría dejarnos dando vueltas en un laberinto de multi-causalidades ancladas en el pasado, sino abrir hacia adelante la pregunta de para qué vivimos la vida que vivimos y cómo la podemos poner al servicio de las necesidades de los demás. Esta exploración hace imprescindible poder revisar las circunstancias de la vida no como hechos fortuitos sino como condiciones que han forjado nuestro temperamento, carácter y punto de vista en relación al mundo, lo que nos convierte en seres únicos e irrepetibles. Tan única e irrepetible será también nuestra forma de contribuir, de ejercer influencias, de dejar un legado o huella que sea recordada positivamente por quienes nos sucedan.

Finalmente esta misión personal no se refiere en primer medida a aquello que venimos a "hacer" a este mundo sino a lo que venimos a "ser" en este mundo. Por este motivo y tal como decíamos en algún párrafo anterior la exploración tiene relación directa con la pregunta quién soy. Identificar mis valores, mis motivaciones, mis deseos y mis talentos, desprovisto de las intenciones, expectativas, y proyecciones del entorno sobre mí, representa el mayor desafío de esta tarea. Para ello deberemos poner en cuestión los supuestos respecto de quienes creemos que somos, despejando los condicionantes en relación a lo que se espera que seamos, animandonos a soñar con absoluta libertad, algo profundamente anhelado y a la vez temido.

Esperamos que esté artículo haya resultado de tu interés. Te invitamos a dejar tus comentarios e intercambiar ideas y sensaciones con otras personas a partir del link que figura más abajo.

Hasta pronto.-


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